Catalina es una niña de un barrio popular de Pereira que observa con angustia cómo las niñas de su cuadra que tienen el busto grande empiezan a prosperar económicamente gracias a los dineros que reciben de los narcotraficantes por sus favores sexuales. Para ingresar en ese “paraíso” de suntuosidades y opulencia, busca a Yésica, la proxeneta y le pide que la lleve a las fiestas y a las fincas de estos señores. Yésica le concreta una cita con “El Titi” que es un narco en ascenso que pasó su niñez en el barrio, pero este la rechaza por tener las tetas pequeñas. Lejos de frustrarla, Titi le plantea un reto de vida a la joven que desde ese día dedica toda su vida, su creatividad y sus esfuerzos en conseguir el dinero para mandarse a implantar la silicona en sus pechos. Incluso abandona los estudios alegando que las niñas del barrio que han terminado el bachillerato están empleadas en restaurantes de poca monta en la ciudad. Albeiro, el noviecito humilde de Catalina, su hermano Bayron y doña Hilda, su madre, se oponen a las pretensiones de la niña pero la meta está trazada y Catalina entra en rebeldía para conquistar su sueño que es el de convertirse en novia de un traqueto. A pesar de que ama a Albeiro cree que los sueños están por encima del amor y lo desafía poniendo en riego su relación. Pero Albeiro no la quiere perder y se muestra permisivo cuando Catalina empieza a hacer y deshacer con su vida. Se Junta con Yésica, Vanesa, Ximena y Paola todas amigas de la cuadra que ya están operadas y empiezan a buscar la manera de conseguir el dinero para que Catalina se opere. Pero sólo logra aumentar su frustración hasta que aparece la fórmula mágica: Mariño, un narco que llega de Méjico quiere su virginidad. Catalina sabe que llegado el momento de entregar su primera vez y que debe engañar a Albeiro. Pero Mariño la rechaza por quedarse con Ximena y Catalina ve esfumarse su última esperanza. Un escolta de Mariño que la ve llorando mientras su patrón disfruta de la amiga de Catalina, le ofrece darle los cinco millones que necesita para la cirugía a cambio de que se acueste con él. Catalina acepta y en una caballeriza de la finca donde se encuentra entrega su virginidad por doble partida pues Orlando, un amigo de “Caballo”, ese es el alias del escolta que seduce a Catalina, le pide que lo deje estar con ella a cambio de no contarle nada a Mariño. Caballo le promete entregarle el dinero al día siguiente en la plaza de Bolívar de Pereira a las cuatro de la tarde. Muy contenta, Catalina llega a la cita pero Caballo le incumple por lo que se da cuenta que ha sido engañada y que ha entregado su pureza a dos hombres a cambio de nada. Se llena de rabia y decide abandonar su sueño pero a los pocos días descubre que está embarazada. Odiando a sus violadores, decide abortar y empezar una nueva vida. Pero Yésica insiste y la vuelve a buscar cuando Cardona, el segundo del Cartel, organiza una fiesta para celebrar el cumpleaños de Morón, el Jefe del Cartel. Según su petición a Yésica, a la fiesta asistirán los quince amigos más cercanos a Morón y él quiere que cada uno de ellos esté con dos mujeres. Y Yésica piensa que entre 30 mujeres está la oportunidad que Catalina estaba buscando. Catalina acepta y asiste a la fiesta que para ella estuvo llena de sorpresas. La principal encontrarse con Caballo y Orlando en la entrada e intrigar al segundo para que acabe con el primero. La segunda, encontrarse con que Yésica le tiene reservado uno de los dos cupos de Cardona, organizador de la fiesta y el segundo hombre más poderoso de la organización. Eso sí, Yésica le miente al capo y le dice que, aunque no tiene los pechos grandes, Catalina es la mejor de todas en la cama. Con esta recomendación, Catalina se entrega por completo a Cardona y logra su simpatía al punto que le promete el dinero para la operación. Al día siguiente cuando Catalina va con Yésica al apartamento de Cardona por el dinero, se encuentra con que el inmueble ha sido allanado por el ejército y la policía. Cardona a huido a un cerco policial y las esperanzas de Catalina se vuelven a esfumar. Es aquí donde la historia da un giro definitivo pues, ante la desbandada de todos los narcos de ese Cartel, Catalina, Yésica y sus amigas de la cuadra se ven obligadas a buscar nuevas alternativas de subsistencia. Catalina y Yésica viajan a Bogotá a probar suerte mientras las tres restantes, acosadas en su casas por dinero, se ven en la obligación de entrar a trabajar en una casa de Citas. Ya en Bogotá, Yésica y Catalina empiezan a deambular de casa de amigos, de las que son echadas, en casas de amigos de las que también son sacadas por las malas, debido a sus constantes abusos de confianza. Lo cierto es que las dos amigas están en Bogotá buscando un médico que les fíe la operación y lo consiguen. Mauricio contento es su nombre y accede a operarla a cambio de sus favores sexuales. La lleva a la cama una docena de veces mientras va dilatando la fecha de la operación mientras en Pereira, Albeiro y doña Hilda se empiezan a preocupar por la suerte de su novia e hija que tarda varias semanas en comunicarse. Y es en ese ir y venir a la casa de su novia, preguntando todos los días por ella, por su suerte, si ha llamado, si se ha comunicado, cuando Albeiro empieza a fijarse en su suegra. A medida que pasan los días sin tener noticias de Catalina, Albeiro nota la forma noble como doña Hilda lo trata y se empieza a fijar en sus dignos encantos para una mujer de 38 años de edad. Sin embargo Albeiro no deja de amar a Catalina y la sueña y la extraña y nunca olvida su promesa de entregarse a él el día de su cumpleaños. Y esa fecha llega justo cuando ya doña Hilda se ha enamorado perdidamente de Albeiro y cuando ya los dos han hecho el amor un par de veces. Por eso Albeiro aprovecha que Catalina se comunica con su casa y deja una dirección del hotel, donde se encuentra viviendo por cuenta de Mauricio Contento y se va a buscarla a Bogotá. La encuentra y le renueva su amor aunque Catalina, que está esperando una razón de Mauricio para su Cirugía lo recibe de mala gana. Mauricio nota la presencia de Albeiro en el hotel y aprovecha la oportunidad para evadirse de la responsabilidad de operarla por lo que se inventa un viaje de un mes. Sin más remedio Catalina regresa con Yésica a Pereira donde doña Hilda le tiene preparada una fiesta de cumpleaños. Las amigas de Catalina asisten a la fiesta y le mienten a ella y a Yésica con respecto a lo que están haciendo, desde luego porque sienten vergüenza de contarle que están trabajando en un prostíbulo. Durante la fiesta, doña Hilda siente celos de Albeiro pues él y Catalina están muy acaramelados, recordando la promesa de sexo que ella le hiciera y es precisamente cuando la fiesta se acaba que doña Hilda entiende que Albeiro sólo tiene ojos para su hija, que todo ha sido una ilusión. Sobre la madrugada se presenta el primer acto sexual de Catalina con Albeiro a quien esta engaña haciéndole creer que es virgen cuando ya ha estado con Caballo, con Orlando, con Cardona, y con Mauricio Contento. Lo que sucede llena de amor a Albeiro y se constituye en el peor golpe para la moral y el amor de doña Hilda que al día siguiente pelea con Catalina y expulsa a Albeiro de la casa, llevada por la rabia pero sin dejar ver los motivos a su hija, quien hasta ahora ignora lo que entre ella y Albeiro ha surgido. Catalina regresa a Bogotá, Mauricio por fin llega y ella y Yésica se valen de un pequeño escándalo que le hacen en la clínica para que el inescrupuloso galeno cumpla su palabra de operarla. Para evitar el escándalo Mauricio la opera y de esta manera Catalina empieza su etapa de grandeza y prosperidad que la lleva a codearse con varios capos de la mafia por cárceles, grandes hoteles, muchas ciudades etc. Uno de los hombres con los que pasa un fin de semana, Marcial Barrera, que es un narcotraficante adulto y en retiro, se enamora de ella y le propone matrimonio. Ambicionando su gran fortuna, Catalina acepta pero con la condición de que la boda no se haga pública, buscando que su familia y su novio no se enteren. Marcial acepta y la lleva a vivir a su mansión con Yésica que es la otra condición que Catalina le impone. Pero los narcos quieren ser admirados y creen que esos halagos se logran estando con niñas famosas y Catalina no lo es. Por eso la convence de inscribirse en el reinado “Chica Linda”. Catalina asiste y Marcial se las arregla para comprarle, por 40 millones de pesos, la corona de reina al organizador. Bonifacio Pertuz se compromete a sobornar al jurado para entregarle el primer puesto a Catalina que está representando al departamento de Putumayo, pero un narco más poderoso se cruza en el camino y le ofrece más dinero a Bonifacio por lo que este sucumbe a la tentación y rompe unilateralmente el pacto. Cuando llega el momento de la coronación, transmitida en directo por televisión, Doña Hilda, Bayron, Albeiro y las amigas de Catalina dan cuenta de esta por primera vez en muchos días y hasta dudan de que sea ella dado que su transformación ha sido total. Sin embargo la oyen nombrar y ya cerciorados de la verdad planean reunirse para ver la coronación. Doña Hilda que para entonces ya ha conquistado totalmente a Albeiro siente celos y daña el televisor pqra evitar que él la vea. Siempre con actitudes simpáticas y desprovistas de maldad. Sin embargo Bayron habla con la mamá de Yésica y se van a ver el acto en esa casa donde se reúnen muchas personas del barrio, orgullosas de que una persona, allegada esté triunfando. Llega el momento de la final. Momento tensionante y Catalina es seleccionada finalista junto con la señorita Valle. Marcial, el esposo de Catalina y Yésica que asisten a la gala en el hotel Tocarema de la ciudad de Girardot, dan por hecho que Catalina gana pero se produce lo inesperado. Gana la señorita Valle y Marcial, no aguantando el desafío y el engaño de Bonifacio la emprende a tiros contra los asistentes, los jurados, las reinas, los periodistas etc. Muy compungida por el resultado, Catalina, Marcial y Yésica regresan a la casa. Marcial promete matar a Bonifacio pero al día siguiente le llega un sobre de Bonifacio con una carta en la que este se disculpa y un cheque por 40 millones, es decir el dinero que Marcial había pagado. Para que no siga llorando Marcial le regala a Yésica los 40 millones y la deja ir a Pereira. Allí llega de sorpresa y está a punto de descubrir a Albeiro con su mamá pero algo pasa y la verdad queda congelada. Sin embargo Catalina les entrega el dinero para que compren un taxi que deberá manejar Bayron y Albeiro. LA familia acepta con júbilo el dinero pero Bayron, que ya se ha dado cuenta de la relación entre Albeiro y su mamá, invita a Catalina a tomar algo y le cuenta que él no va a ser taxista porque sus aspiraciones son más altas: Ser un traqueto. Catalina también le abre su corazón y le cuenta que ella es prepago. Ambos comparten sus secretos y se aceptan como son pero no dejan de aconsejarse. Catalina Vuelve a Bogotá y es cuando las prótesis empiezan a molestarle. Siente alergia a puntos insoportables lo que hace que Marcial la lleve a la clínica donde la operaron para que la miren a ver de qué se trata el problema. Pero Mauricio se niega a revisarla por lo que Catalina le paga el dinero que le había fiado. Aun así, la engaña y le da un diagnóstico equivocado. En esas se presenta la muerte de Bayron a manos de la policía cuando este intentaba asesinar desde una moto a un magistrado de la justicia. Catalina viaja a Pereira al entierro y Marcial aprovecha para hacerla espiar de sus hombres. Efectivamente, los hombres de Marcial consiguen fotos en las que aparecen Albeiro y Catalina abrazados y en situaciones comprometedores por lo que el esposo de Catalina ordena el asesinato de Bayron. Ya lo van a consumar los sicarios de Marcial cuando notan que Albeiro se besa con Hilda en la puerta de su casa. Por eso dudan y vuelven donde Marcial con la aclaración de las cosas. Luego del entierro de su hermano, quien para entonces había entablado un noviazgo con Yésica una de sus amigas prostitutas, Catalina vuelve a sentir la alergia en sus senos por lo que decide ir con otro médico. Este la opera y le extrae las prótesis, que, para sorpresa de todos, eran usadas y de dos colores distintos. Según un examen de patología cada prótesis había estado instalada en el seno de mujeres distintas por lo que Catalina concluye que Mauricio le puso lo que encontró para poderla llevar a la cama por el menor precio. Cuando lo van a buscar a huido. Cuando Catalina le pide al nuevo médico, el doctor Molina, que la opere de nuevo, este le dice que no es hora y que hay que esperar seis meses antes de una segunda cirugía pues hay que darle tiempo a los tejidos a recuperarse. Pero Catalina sabe que su felicidad y su prosperidad dependen de las tetas de silicona y decide hacer casado omiso a las recomendaciones del médico por lo que se va a buscar otra clínica donde la operen sin problemas. Y la consigue. Un médico tan inescrupuloso como Mauricio contento de nombre Alejandro Espitia la opera sin atender las recomendaciones del doctor Molina. Por su puesto Catalina renace y las cosas vuelven a la normalidad con Marcial quien le permite ir a Pereira a pasar los días del post operatorio. Catalina vuelve a Pereira sin imaginar siquiera que ha perdido mucho terreno y mucho amor de Albeiro a favor de su madre. Cuando toca en la puerta se encuentra con que no hay nadie en su casa y se va donde sus amigas de la cuadra a hablar con ellas sobre la manera en que las puede ayudar para que salgan de esa situación de la cual ya se ha enterado. Están buscando fórmulas cuando en la puerta se detiene el taxi que doña Hilda y Albeiro han comprado. Catalina se va ir a saludarlos con mucha alegría pero es detenida por sus amigas que ya sabe de la relación de doña Hilda con Albeiro. Catalina observa estupefacta la escena en la que la pareja se besa antes de entrar a la casa por lo que nuestra protagonista no puede contenerse y corre a volver una guerra su casa. Una guerra que pasa por insultos y golpes y termina con la determinación de Catalina de hacer rodar el taxi por las cuestas del barrio hasta estrellarse con pérdida total contra una buseta y poste de la luz. De esta manera Catalina se marcha de su casa quedando en los peores términos con Albeiro y con doña Hilda. Al regresar a Bogotá empieza a sentir una nueva molestia en sus senos postizos que terminan haciendo colapsar la débil piel del esternón, de manera que las prótesis de Catalina se unen en un espectáculo dantesco que la hace salir en medio de gritos espantosos hacia la clínica. Resulta que la clínica del doctor Espitia, quien la había operado irresponsablemente, ya no existe y Catalina debe volver a la del doctor Molina, el doctor ético que no la quiso operar. Este le dice que es una irresponsable que esta jugando con su vida, arregla el problema, saca las siliconas y la condena a vivir dos años sin una nueva operación bajo el riesgo de morir. Catalina sabe que es mucho tiempo y que Marcial no le va a dar esa espera. Y no se equivoca pues Marcial se desilusiona y empieza a mirar con los ojos de deseo a Yésica su amiga. Lo que Catalina jamás esperaba, que Yésica la traicionara, sucede. Yésica sabe que sin las tetas de Catalina está fuera de juego y decide conquistar y seducir a Marcial, quien sin más remedio cae en sus redes lujuriosas. Pero no bastándole con la traición, Yésica decide quedarse con la fortuna de Catalina y le cuenta a Marcial que Catalina lo odiaba, le tenía asco y estaba con él en espera de que muriera para quedarse con su fortuna. Marcial le pide pruebas, Yésica las graba y se las hace ver por lo que Marcial entra en furia y le ordena a Pelambre, su escolta fiel, que vaya hasta la clínica, le lleve su ropa y le invente un cuento para que nunca vuelva a la casa. Pelambre se inventa que a Marcial lo ha ubicado la DEA, que ha tenido que huir hacia España y que nadie puede volver a la casa por lo que el ejército se la ha tomado. Desde luego todo es una farsa y lo único cierto es que Marcial viaja a España pero lo hace con Yésica y a casarse. Muy desconcertada por la noticia, Pelambre, un hombre de color, fiel a su patrón pero que está enamorado de Catalina, casi desde el día que la vio, la incita a volver a Pereira. Destrozada, sin tetas, sin dinero porque Marcial ordena que no le entreguen un solo peso, sin amiga porque Yésica se le desaparece por su sentimiento de culpa y sin poderse operar antes de dos años, Yésica vuelve a Pereira completamente derrotada y allí termina de encontrar los motivos que precipitarán su final. Encuentra a su mamá embarazada de Albeiro y empieza a pensar que sobra en este mundo. Fin. Gustavo Bolívar Moreno
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